Cámara Viva: La bandera es la Patria
Cámara Viva enfocó el lente hacia una escuela matancera. Allí, María Eugenia Morales, su directora y antigua alumna, revisa la bandera antes de izarla. Verifica que la estrella apunte al cielo.
No lo hace porque la ley se lo exija. Lo aprendió de niña, en esa misma escuela, y sabe que la bandera no es un adorno: es nuestra historia que nos abraza.
Es un acto que debería hacerse cotidiano. Nuestro lente ha captado en ocasiones, en lugares y actividades públicas, banderas al revés o en mal estado, mal situadas. No por maldad, sino por desconocimiento, y el desconocimiento se combate con información.

La Ley 128 es clara. La bandera merece respeto y cuidado, es un símbolo de la patria.
En las escuelas, la elevan los alumnos al comenzar la jornada. En los centros de trabajo, ondea cada día laborable. En los actos públicos, se iza al inicio y se arría al final. A media asta, solo en duelo nacional u oficial, por decreto expreso.
Si está horizontal o en asta, el triángulo rojo va a la izquierda del observador, con la estrella mirando al cielo. Si está vertical, la base del triángulo va arriba y la estrella hacia la derecha. Con otra bandera, ocupa el lugar de honor: a la derecha de la presidencia; en desfiles, delante y al centro. Es la primera en izarse y la última en arriarse. Sobre un féretro, el triángulo va sobre el pecho y la estrella apunta al hombro izquierdo.

Es imperdonable ver dos banderas cubanas juntas, porque ella es única e irrepetible. Tampoco tiene excusa que se levante en plena actividad pública sin comprobar si la estrella mira al cielo, o que en un transporte ondee en posición incorrecta, o que quienes las peguen en la madera para el desfile no se percaten de cómo debe ir colocada. No puede usarse como mantel, delantal, cubierta o telón. No debe exhibirse deteriorada, rota o descolorida. Tampoco con fines publicitarios o comerciales, ni pintada o grabada en vehículos de uso civil.
María Eugenia Morales no revisó por obligación, lo hizo por amor. Porque la Patria es de quien la quiere, y quererla también es saber cómo se pone su bandera.
Que sean muchas las María Eugenias que, antes de ondear o exhibir la bandera, antes de fotografiarla y subirla a redes, se detengan a mirar si la estrella apunta al cielo. En ese gesto sencillo se honra a quienes la soñaron y defendieron.
El lente de Cámara Viva no admite banderas al revés. Así desenfoca.