Esteban y su pasión por los moluscos…


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El biólogo y profesor Esteban Pérez Peña dedica sus días a engrosar su colección malacológica con fines investigativos.

A Esteban le apasiona la naturaleza y los secretos que se esconden tras esa perfección, tras esa capacidad de crear, casi divina, para quienes no somos entendidos en una materia tan compleja como las ciencias naturales. Quizás por ello, su vida gira en torno a una de sus aristas más complejas: la biología.

Esa fascinación por entender a los seres vivos en todos sus niveles, describir las características y comportamientos de los organismos individuales, las relaciones que existen entre ellos, y a su vez, con el entorno, han despertado su curiosidad desde bien temprano. Específicamente a los moluscos, esos seres a veces olvidados, ha dedicado largas horas de estudio.

Aunque pudieran parecer un universo dedicado relegado a existir entre las sombras, los moluscos desempeñan roles fundamentales en los ecosistemas, como la descomposición de materia orgánica, la polinización, el control de plagas y la formación de suelos. Además, muchas especies son de importancia económica, ya sea como alimento para humanos o por la producción de perlas, conchas decorativas y otros productos de interés comercial.

Estos invertebrados comprenden una amplia diversidad y podemos encontrarlos desde pequeños caracoles de jardín hasta enormes calamares. Se caracterizan por tener un cuerpo blando, a menudo protegido por una concha calcárea, aunque no todos la poseen. Además, muchos tienen un pie muscular que utilizan para desplazarse, y una cabeza con tentáculos que precisan para alimentarse y explorar su entorno.

Por eso, no es casualidad que el joven de apenas 19 años, atesore entre sus bienes más preciados una colección de moluscos que en la actualidad cuenta con un total de casi 200 especies con varios ejemplares.

Esteban y su pasión por los moluscos…

Graduado de la Escuela Provincial Pedagógica René Fraga en la especialidad de Biología, Esteban Pérez Peña, al terminar su carrera se asoció al Laboratorio de Zooarqueología y Paleontología Milton Pino, de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas. Precisamente en ese lugar nació su curiosidad por aquellos seres, al quedar impresionado con la colección malacológica allí existente.

Entonces fue cuando se decidió a estudiar los moluscos en el país e inició su propia colección de referencia malacológica, con fines investigativos. “En Cuba existen más de 1400 especies de moluscos, las cuales tienen subespecies, para un aproximado de más de 3 000 especies y subespecies. Su conservación es muy importante porque ellos habitan en ambientes frágiles, como es el caso de la polimita que está en grave peligro. Como ella, hay otros cuyo hábitat y ambiente se ven afectados con frecuencia”, comenta.

Los moluscos son de interés conservacionista por ser, en ocasiones, especies únicas y desarrollarse en lugares de gran atractivo turístico. Como es el caso de Canímar, “uno de los puntos calientes”, como suele llamar Esteban a los sitios donde puede estudiar con mayor facilidad a estas especies.

“Llevo tiempo trabajando en algunos moluscos terrestres como los liguus fasciatus que son unos caracoles terrestres arborícolas muy llamativos, para mí los segundos más bonitos de Cuba después de las polimitas y los tenemos en casi toda la costa norte de Matanzas en Cárdenas, Camarioca y para lo que se conoce como La Costa, después de la Termoeléctrica.

“También estudio algunos moluscos intermareales, como es el caso de las neritas (peloronta, fulaguran, tessellata y versicolor). En este tema trabajo junto al Doctor en Ciencias Enrique Ramón Soto Ramírez, en la costa noroccidental desde Bacunayagua hasta Punta de Hicacos. Tenemos posibles hallazgos de nuevas subespecies”.

En Río Canímar, Cabarroca y el Valle Yumurí, una de las grandes maravillas de la Atenas de Cuba, suele vérsele pasar largos períodos de tiempo investigando y colectando debido a la excelente biodiversidad y conservación de los ejemplares allí existentes. Sin embargo, otros escenarios del país como La Habana, Cienfuegos o el municipio Unión De Reyes, no han escapado a su acuciosa labor. 

Esteban y su pasión por los moluscos…

Incluso ha ampliado su red de colaboradores a nivel nacional, pues su interés por la fauna lo ha llevado a conocer a otros jóvenes que le han hecho llegar desde otras provincias bellos ejemplares que hoy resguarda como parte de su amplia colección.

“Ya tengo un aproximado de 80 especies marinas y el resto dulceacuícolas y terrestres. Cuenta también con unos ejemplares bien seleccionados sobre las especies Nerita y algunas terrestres como los liguus fascsiatus”, comenta disfrutando de cada nombre científico que menciona.

“Asimismo cuento con varios especímenes de reptiles en disolución de formol que están bastante conservados”.

El trabajo del investigador no es tan sencillo como a simple vista pudiera parecer. Implica salir bien temprano en la mañana o en las noches y madrugadas, cuando puede toparse con mayor diversidad porque los hábitats suelen encontrarse más húmedos, pues el sol suele castigarlos en demasía. 

Esteban insiste una y otra vez en los denominados “puntos calientes”, esta vez para referirse a las playas que albergan gran cantidad de residuos de conchas de los moluscos marinos. En el caso de los terrestres la situación es más compleja ya que tienen poblaciones muy variadas y en diversas localidades.

“En el caso de las conchas que conservamos con fines investigativos, se toman tanto de ejemplares vivos, como la concha sola, según como se encuentre y luego se le hace un proceso de lavado, limpieza, y se incorpora a la colección debidamente señalada y enumerada para si es preciso saber dónde se colectó, el día, el lugar, las características del medioambiente de ese sitio”.

Esteban y su pasión por los moluscos…
El trabajo de campo requiere de concentración y dedicación

Otros de los moluscos que ha captado su atención y al que ha seguido bien de cerca por la provincia ha sido el caracol gigante africano.  Motivada por una publicación expuesta en la red social Facebook por un estudiante de Periodismo donde se señalaba la presencia de este molusco en barrios de Matanzas inició en el mes de mayo, junto al Doctor en Ciencias Biológicas Soto Ramírez, una investigación respecto al tema.

“A partir de ahí hicimos un estudio bastante amplio en páginas digitales y empezamos a buscar las áreas donde se encontraba el animal. Sabemos que fuera de la provincia hay varios territorios que tienen focos, aunque no los han reportado. Ya en Matanzas tenemos identificados los municipios donde se confirma su presencia”.

Además de identificar su presencia en varios puntos de la geografía matancera, el estudio hizo énfasis en dotar a quienes viven en estas comunidades de herramientas para el manejo de esta especie invasora.

Desde que Esteban decidió dedicar su vida dentro de la ciencia a los moluscos, le quedó claro que continuará inmiscuyéndose en próximas investigaciones para descubrir y conservar este fascinante mundo. La pasión por el descubrimiento corre por sus venas, incluso, antes de graduarse. Su constante dedicación le hizo merecedor del Sello Forjadores del Futuro, otorgado por la Unión de Jóvenes Comunistas a jóvenes destacados en la ciencia y la técnica.

Mientras desarrolla a la par sus múltiples proyectos, podemos toparnos con él en cualquier esquina de la urbe yumurina, apostando por crear un entorno más amistoso con la biodiversidad. 

Como ya conoce, me llamo Esteban Pérez Peña, profesor de Biología( Investigador) tengo 19 años empece mis estudios de la carrera en la escuela provincial pedagógica René Fraga de Matanzas donde estuve 4 años, en mi tercer año obtuve el sello forjadores del futuro, otorgado por la UJC a jóvenes destacados en la ciencia-técnica, cuando culmino el 4to año, recibo la condición de mejor graduado en investigación. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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