{"id":498,"date":"2026-08-07T14:50:00","date_gmt":"2026-08-07T12:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/2026\/08\/07\/llegar-a-viejo\/"},"modified":"2026-08-07T14:50:00","modified_gmt":"2026-08-07T12:50:00","slug":"llegar-a-viejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/2026\/08\/07\/llegar-a-viejo\/","title":{"rendered":"Llegar a viejo"},"content":{"rendered":"<div>\n<h3 class=\"wp-block-heading\">De ni\u00f1o, cada vez que ve\u00eda a pap\u00e1 o mam\u00e1 coger la calle y preguntaba \u00ab\u00bfa d\u00f3nde vas?\u00bb, siempre respond\u00edan: \u00abpara viejo\u00bb. Al principio solo atinaba a re\u00edrme. Luego lo entend\u00ed en parte, como si se tratara de un destino lejano y abstracto. <\/h3>\n<p>Hoy, cuando mis padres tocan las puertas de la vejez y no pocos seres queridos la padecen desde hace mucho, comprendo por fin que todos, absolutamente todos, llevamos el boleto comprado hacia ese lugar llamado \u00abviejo\u00bb. Lo que no siempre calculamos es con cu\u00e1nto equipaje de certezas, afectos y seguridades llegaremos a esa estaci\u00f3n final de la existencia.<\/p>\n<p>En ella viven hoy poco m\u00e1s de dos millones y medio de cubanos que entregaron su vida a la sociedad. Los mismos que madrugaron durante d\u00e9cadas, que sudaron en f\u00e1bricas, surcos, hospitales y aulas. Gente que crey\u00f3 en un proyecto donde la vejez no ser\u00eda sin\u00f3nimo de desamparo, sino una etapa de descanso digno, con el respeto ganado por los a\u00f1os de trabajo. La Revoluci\u00f3n, desde sus inicios, abander\u00f3 la protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables y sembr\u00f3 en ellos la convicci\u00f3n de que envejecer en Cuba ser\u00eda un derecho amparado, no una intemperie.<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy el pa\u00eds atraviesa una tormenta econ\u00f3mica de proporciones complejas, donde se mezclan las medidas de asfixia, los efectos pospandemia y las distorsiones internas de nuestra econom\u00eda. En ese vendaval, los m\u00e1s expuestos son, parad\u00f3jicamente, quienes menos fuerza tienen para resistir: nuestros ancianos. La precariedad no golpea igual en un cuerpo de 30 a\u00f1os que en uno de 75. Y a ellos, los abuelos de esta isla, la escasez les toca la puerta con nudillos de hambre, de remedio ausente, de transporte imposible.<\/p>\n<p>Cualquiera que camine hoy por un barrio cubano sabe que el jubilado se ha convertido en una suerte de equilibrista silencioso. Su pensi\u00f3n, que en otro tiempo permit\u00eda una vida modesta pero estable, ahora apenas alcanza para unos d\u00edas del mes. La carne, el pollo, \u00a1el aceite!, se han vuelto distancias siderales. La comida cotidiana se reduce, con suerte, a un plato inventado con la creatividad que solo la necesidad extrema inspira.<\/p>\n<p>Y si comer es faena, transportarse es odisea. Muchos abuelos han renunciado a visitar a familiares y amigos o a acudir al m\u00e9dico porque no pueden costearse un pasaje en las rutas informales que hoy predominan. El encierro involuntario se ha vuelto una forma moderna de soledad, y las piernas cansadas miran desde el portal c\u00f3mo la vida pasa sin ellos.<\/p>\n<p>Ante esta realidad, el Estado cubano no ha permanecido inm\u00f3vil. En un reciente gesto de sensibilidad, se aplicaron aumentos a las pensiones y jubilaciones, tratando de inyectar un alivio a los bolsillos m\u00e1s desgastados. Tambi\u00e9n se ha instrumentado una medida audaz: que actores econ\u00f3micos no estatales asuman el pago de algunos jubilados, en virtud de aliviar la carga de los bancos.<\/p>\n<p>Reconocer estos y otros aciertos es justo y necesario, pero tambi\u00e9n es honesto decir que a\u00fan no son suficientes para paliar la situaci\u00f3n cr\u00edtica de nuestros ancianos. La brecha entre el salario estatal y el costo real de la vida convierte cualquier aumento en un alivio ef\u00edmero. Los viejos no piden extravagancias ni lujos; aspiran a lo elemental: un plato de comida, un frasco de pastillas, la posibilidad de transportarse sin que el precio les robe la mitad de la pensi\u00f3n\u2026 A qui\u00e9n enga\u00f1o, ojal\u00e1 solo fuera la mitad.<\/p>\n<p>Esa insuficiencia duele, porque detr\u00e1s de cada jubilado hay una historia de entrega, de trabajos voluntarios, de donaciones de sangre, de guardias dobles y triples sin cobrar. El pacto t\u00e1cito era: trabaja y sacrifica tu juventud, que la sociedad te devolver\u00e1 cobijo en el ocaso. Pero cuando los a\u00f1os solo trajeron problemas y m\u00e1s problemas, ese pacto se tambalea, no por mala voluntad, sino a causa del desfiladero econ\u00f3mico que atenaza al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Llegar a viejo deber\u00eda ser un logro, no un <em>via crucis<\/em> cotidiano. Nuestros ancianos merecen \u2014nos merecemos todos en el futuro\u2014 que la frase \u00abvoy para viejo\u00bb recupere su inocencia original, la de un destino natural que se alcanza sin miedo, rodeado de una red solidaria que funcione en la pr\u00e1ctica, no solo en el discurso.<\/p>\n<p>Hay que volver a mirar a los viejos con la ternura y la urgencia que merecen. Ellos no son una carga; son la memoria viva, los que sostuvieron los momentos m\u00e1s duros, los que no emigraron aunque hayan tenido la posibilidad. Hoy necesitan que la Cuba por la que tanto dieron les devuelva la certeza de que envejecer aqu\u00ed no fue un error. <strong><em>(Edici\u00f3n web: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/miguel.marquezdiaz.7\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Miguel M\u00e1rquez D\u00edaz<\/a>)<\/em><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\">\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color\"><em>Lea tambi\u00e9n<\/em><\/h3>\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/giron.cu\/2026\/07\/31\/la-ley-del-oeste-en-colon\/\"><em>La ley del Oeste<\/em><\/a><\/h4>\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:25% auto\">\n<figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"368\" height=\"214\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Hombre-dispara.png\" alt=\"Hombre dispara y toma la ley por su cuenta\" class=\"wp-image-102407 size-full\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Hombre-dispara.png 368w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Hombre-dispara-300x174.png 300w\" sizes=\"(max-width: 368px) 100vw, 368px\"><\/figure>\n<div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p style=\"font-size:16px\"><em>Decenas de transe\u00fantes que vieron caer a la v\u00edctima junto a un charco de sangre tibia. Alguien resolvi\u00f3 su disputa con plomo, en la m\u00e1s pura ley del Oeste,\u2026\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/giron.cu\/2026\/07\/31\/la-ley-del-oeste-en-colon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Leer m\u00e1s\u00bb<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\">\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De ni\u00f1o, cada vez que ve\u00eda a pap\u00e1 o mam\u00e1 coger la calle y preguntaba \u00ab\u00bfa d\u00f3nde vas?\u00bb, siempre respond\u00edan: \u00abpara viejo\u00bb. Al principio solo atinaba a re\u00edrme. 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