{"id":570,"date":"2026-08-14T17:18:51","date_gmt":"2026-08-14T15:18:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/2026\/08\/14\/el-carpintero-del-cuerpo-y-la-sierra-de-los-paraisos\/"},"modified":"2026-08-14T17:18:51","modified_gmt":"2026-08-14T15:18:51","slug":"el-carpintero-del-cuerpo-y-la-sierra-de-los-paraisos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/2026\/08\/14\/el-carpintero-del-cuerpo-y-la-sierra-de-los-paraisos\/","title":{"rendered":"El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos"},"content":{"rendered":"<div>\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lo primero fue el olor del para\u00edso. No lo supo entonces, pero aquel aroma dulz\u00f3n que lo recib\u00eda proven\u00eda de un \u00e1rbol de frutos t\u00f3xicos, llamados popularmente venenitos. Solo unos minutos antes, la anciana que viajaba a su lado en el avi\u00f3n hab\u00eda suspirado y, acto seguido, casi en un murmullo, rez\u00f3: \u201cgracias, Dios, por traerme de vuelta a casa\u201d. Su acento era melodioso, pausado. El reloj marcaba las dos de la madrugada, pero el alumbrado p\u00fablico hac\u00eda que pareciera de d\u00eda. Acababa de llegar a C\u00f3rdoba, Argentina, tierra de asados y empanadas.<\/h3>\n<p>La terracota invad\u00eda sus pupilas; ese color c\u00e1lido y terroso de las sierras y los caserones coloniales. La temperatura era fr\u00eda y el ambiente seco. Tiempo despu\u00e9s, ya en el calor de Cuba, le preguntar\u00e1n por la textura de aquellos primeros d\u00edas en C\u00f3rdoba, y responder\u00e1 sin dudarlo: la del cuero curtido; el de los sillones de la sala de espera del Hospital Privado Universitario, pero tambi\u00e9n el de la piel de sus pacientes.<\/p>\n<p>El Dr. Luis Ricardo Dom\u00ednguez Hidalgo, especialista en Ortopedia y Traumatolog\u00eda del <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100091764969888\" target=\"_blank\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100091764969888\" rel=\"noreferrer noopener\">Hospital Provincial Cl\u00ednico Quir\u00fargico Docente Faustino P\u00e9rez<\/a>, en Matanzas, llega a Argentina gracias a una gesti\u00f3n del Dr. Andrea Osterwalder, integrante del grupo Matanzas-Suiza, para participar en un programa de superaci\u00f3n de la fundaci\u00f3n <em>Arbeitsgemeinschaft f\u00fcr Osteosynthesefragen <\/em>(Asociaci\u00f3n para el Estudio de la Osteos\u00edntesis), principal organizaci\u00f3n a nivel mundial en educaci\u00f3n, innovaci\u00f3n e investigaci\u00f3n para el tratamiento quir\u00fargico de fracturas y trastornos del sistema musculoesquel\u00e9tico.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"444\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-4.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102974\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-4.png 615w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-4-300x217.png 300w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Lo recibe en el aeropuerto el Dr. Emilio Fantin, profesor del curso, quien, a pesar de la hora, lo invita a comer algo antes de llevarlo a la renta donde vivir\u00eda durante las pr\u00f3ximas semanas. Luis est\u00e1 cansado, pero acepta, y pide una hamburguesa doble. \u201cTen\u00edas hambre, che\u201d. A la salida, Fantin le regala un alfajor, dulce t\u00edpico argentino. Nunca hab\u00eda masticado algo tan dulce y salado a la vez. Fue su peque\u00f1o rito de iniciaci\u00f3n: cruzar el subte con un alfajor en la mano, sinti\u00e9ndose un extra\u00f1o feliz.<\/p>\n<p>Sin embargo, una sensaci\u00f3n dif\u00edcil se acercaba. Y no ser\u00eda a causa del clima, aunque el fr\u00edo le calaba hasta los huesos; ni el acento, que con el tiempo se le hizo m\u00fasica; mucho menos la comida, que lo conquist\u00f3 desde los primeros bocados. <\/p>\n<p>Lo m\u00e1s dif\u00edcil fue la soledad del primer atardecer. Ese momento en que el hospital se vaci\u00f3, los dem\u00e1s se fueron a sus casas y \u00e9l, con su credencial de pasante, se qued\u00f3 en el pasillo, mirando por la ventana las luces de la ciudad encenderse una a una. Nadie imaginaba que, a pesar de lo amena que hab\u00eda sido la jornada, Luis sent\u00eda un nudo en la garganta al no poder llamar a su esposa cuando quisiera, por la diferencia horaria.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"346\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-6.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102972\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-6.png 615w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-6-300x169.png 300w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Durante su estancia, se hosped\u00f3 en un peque\u00f1o apartamento, justo frente al Hospital, en la Avenida Naciones Unidas. A las siete de la ma\u00f1ana, hora en que sol\u00eda despertarse, la luz entraba por una ventana alta, sin cortinas, y era una luz blanca, limpia, que dibujaba cuadril\u00e1teros en el piso de baldosa fr\u00eda. <\/p>\n<p>Los ruidos de la calle simulaban un concierto: primero los colectivos, frenando en un siseo; luego el preg\u00f3n de un vendedor de facturas, otro dulce t\u00edpico, que pasaba con su canasto; y siempre, siempre, el trino insistente de unas palomas que anidaban en el alero. Sobre la mesa de noche, su celular, con la pantalla apuntando hacia \u00e9l, a la espera de la llamada de su esposa para darle los buenos d\u00edas, en un gesto que lo hace regresar en el tiempo y el espacio.<\/p>\n<p>Luis Ricardo fue un ni\u00f1o t\u00edmido y curioso, con los ojos muy abiertos y una eterna mancha de tierra en las rodillas. Jugaba a la pelota en la calle y, cuando no hab\u00eda pelota, con chapas de refresco. Practic\u00f3 judo, donde alcanz\u00f3 la cinta azul; tambi\u00e9n ping-pong y cancha, esta \u00faltima en su querido Parque Ren\u00e9 Fraga. Los dos primeros a\u00f1os del preuniversitario los pas\u00f3 en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos; etapa donde adquiri\u00f3 dos valores que le han servido de mucho: la organizaci\u00f3n y la constancia.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-medium\"><img decoding=\"async\" width=\"205\" height=\"300\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-205x300.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-102978\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-205x300.png 205w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina.png 560w\" sizes=\"(max-width: 205px) 100vw, 205px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>\u201cVengo de una familia de m\u00e9dicos. En mi casa se respiraba la Medicina, as\u00ed que, desde ni\u00f1o, anhelaba verme alg\u00fan d\u00eda como mis padres: con la bata y salvando vidas. Mi pap\u00e1 tambi\u00e9n es ortop\u00e9dico, y me llevaba con \u00e9l a los congresos en que participaba. Tengo fotos junto al profesor insigne de la Ortopedia cubana, el <a href=\"https:\/\/especialidades.sld.cu\/ortopediatrauma\/personalidades\/dr-rodrigo-alvarez-cambra\/\" target=\"_blank\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/especialidades.sld.cu\/ortopediatrauma\/personalidades\/dr-rodrigo-alvarez-cambra\/\" rel=\"noreferrer noopener\">Dr. \u00c1lvarez Cambra<\/a>\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, no fue hasta el primer a\u00f1o de la carrera que supo lo muy adentro que llevaba su profesi\u00f3n, durante una pr\u00e1ctica de anatom\u00eda. Ten\u00eda ante s\u00ed un brazo humano disecado, y el profesor, con mucha calma, iba mostrando los m\u00fasculos, los tendones y los nervios. <\/p>\n<p>En un momento dado, Luis sosten\u00eda entre sus manos el h\u00famero, y, al pasar el dedo, palp\u00f3 una peque\u00f1a protuberancia. Se la ense\u00f1\u00f3 al profesor, quien le dijo: \u201cEso es un callo \u00f3seo mal soldado de una fractura antigua. Este hombre sufri\u00f3, y su hueso qued\u00f3 as\u00ed porque nadie lo repar\u00f3 a tiempo\u201d. <\/p>\n<p>En ese instante, no sabe explicarlo bien, pero sinti\u00f3 una conexi\u00f3n el\u00e9ctrica entre su mano y aquel hueso. Hab\u00eda entendido que la Medicina no era una ciencia abstracta, sino una posibilidad real de devolver la forma, la funci\u00f3n y, con ella, la dignidad a un ser humano. Fue una certeza f\u00edsica, t\u00e1ctil. Supo que \u00e9l pod\u00eda ser quien arreglara esas imperfecciones.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda entendi\u00f3 que el dolor es el peor enemigo del hombre, y que aliviarlo es la forma m\u00e1s directa de reparar el mundo. Pod\u00eda haber sido ingeniero, pero no le interesaban las m\u00e1quinas tanto como los cuerpos, y escogi\u00f3 la <a href=\"https:\/\/especialidades.sld.cu\/ortopediatrauma\/acerca-de\/sobre-la-ortopedia-y-la-traumatologia\/\" target=\"_blank\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/especialidades.sld.cu\/ortopediatrauma\/acerca-de\/sobre-la-ortopedia-y-la-traumatologia\/\" rel=\"noreferrer noopener\">Ortopedia<\/a> porque vio en ella la poes\u00eda de la estructura. Le fascinaba que, con clavos, placas y tornillos, se pudiera reconstruir lo que una vez estuvo roto. Como un carpintero.<\/p>\n<p>Eso lo corroborar\u00eda durante su residencia, en el servicio de urgencias del Faustino. Lleg\u00f3 un obrero con una fractura expuesta de tibia y peron\u00e9; el hueso asomaba por la piel, sucio, con bordes irregulares. El paciente lloraba, y el especialista le pidi\u00f3 a Luis que lo ayudara en la reducci\u00f3n. Limpi\u00f3 la herida, puso los dedos sobre el hueso y, al alinearlo, sinti\u00f3 algo que nunca olvidar\u00e1: un chasquido suave, como cuando ensamblas una pieza de madera con otra. Lo inund\u00f3 una mezcla de respeto y poder: el poder de restaurar, pero tambi\u00e9n el respeto por la fragilidad humana. Cuando la radiograf\u00eda mostr\u00f3 que la fractura hab\u00eda quedado perfectamente alineada, un escalofr\u00edo recorri\u00f3 su espalda.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"284\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-7.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102971\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-7.png 615w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-7-300x139.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Aquel d\u00eda, al aliviar el dolor ajeno, comprendi\u00f3 que la vida es movimiento. Un paciente que no puede caminar pierde, m\u00e1s que su autonom\u00eda, su identidad. Un ni\u00f1o que no puede correr no solo deja de jugar: deja de so\u00f1ar. Ver ese sufrimiento le hizo valorar cada paso que daba; cada ma\u00f1ana en que se levantaba y pod\u00eda flexionar sus rodillas sin una queja. Aprendi\u00f3 que la salud es un lujo que no valoramos hasta que lo perdemos. Y, sobre todo, que su trabajo no es solo t\u00e9cnico, sino profundamente humano: un carpintero que reconstruye lo que la vida rompe.<\/p>\n<p>El camino no ser\u00eda f\u00e1cil. Un lunes cualquiera, el Faustino suena a hierro oxidado: el de las camillas rodando por los pasillos, las puertas que se abren con dificultad, las sillas inc\u00f3modas; a voces: los familiares preguntando por sus pacientes, las enfermeras gritando que falta gasa o suero, el m\u00e9dico de guardia pidiendo un equipo que no llega; los pasos r\u00e1pidos y decididos de los residentes, las ruedas del carrito de curas, el tintineo de los frascos de medicamentos que se miden con cuentagotas. Y, por debajo de todo eso, el silencio de un quir\u00f3fano que no puede operar porque falta un tornillo. Un lunes cualquiera, el Faustino suena a desaliento.<\/p>\n<p>Un colega del curso le pregunt\u00f3 a Luis c\u00f3mo era posible que en Cuba se operara sin recursos, y \u00e9ste le cont\u00f3 la historia de Mar\u00eda, una se\u00f1ora de 89 a\u00f1os que lleg\u00f3 al Faustino con una fractura subcapital de cadera desplazada. <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-medium\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"169\" height=\"300\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-2-169x300.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102976\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-2-169x300.png 169w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-2.png 346w\" sizes=\"auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>\u201cEn cualquier otro lugar del mundo le hubieran puesto una pr\u00f3tesis, la cual no ten\u00edamos. Contrario a lo que recomienda la literatura actual sobre este tipo de fractura y el riesgo de necrosis que tiene la cabeza del f\u00e9mur, la llevamos al sal\u00f3n y, luego de realizarle una maniobra de reducci\u00f3n, le colocamos tres tornillos esponjosos. Mar\u00eda volvi\u00f3 a caminar. Meses despu\u00e9s, regres\u00f3 a la consulta. Me abraz\u00f3 y me dijo: \u2018Doctor, gracias\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Explicarle a un cordob\u00e9s c\u00f3mo se vive en Cuba no es f\u00e1cil. Un pa\u00eds donde la medicina es gratuita, pero no hay medicinas; donde la solidaridad es la \u00fanica moneda que no se deval\u00faa. Vivirla y padecerla es, sobre todo, un ejercicio de esperanza. \u00bfEsperanza de qu\u00e9? Eso nadie lo sabe.<\/p>\n<p>En Cuba, Luis ocupaba su poco tiempo libre en resolver. Hacer colas, buscar lo que falta. En C\u00f3rdoba, de repente, ten\u00eda dos o tres horas ociosas y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con ellas. Al principio se angustiaba, pero descubri\u00f3 que le gustaba caminar, sobre todo para pasar junto al campo de f\u00fatbol cercano y ver a los muchachos entrenando, lo cual le recordaba al Ren\u00e9 Fraga, como en los viejos tiempos.<\/p>\n<p>Sus pasos, casi por inercia, lo llevaban all\u00ed, y luego al supermercado en busca de comida para cocinar en las tardes, con la ayuda de su esposa, que lo guiaba en la distancia. M\u00e1s tarde bajaba al caf\u00e9, en la primera planta del edificio de departamentos, donde tomaba un cortado con leche. Almorzaba en un restaurante de la esquina, donde se hab\u00eda habituado a pedir milanesa y, sin querer, ya el due\u00f1o lo reconoc\u00eda y le preguntaba: \u201c\u00bfLo de siempre, cubano?\u201d.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"615\" height=\"346\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-5.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102973\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-5.png 615w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-5-300x169.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Un d\u00eda, en una feria de artesanos, conoci\u00f3 a una familia peruana que vend\u00eda salsas picantes. Compr\u00f3 una botellita de rocoto y al probarla sinti\u00f3, por una asociaci\u00f3n que no sabe explicar, que su paladar se incendiaba con el recuerdo de los frijoles negros y el arroz con pollo de su abuela. En otra ocasi\u00f3n, tarde en la noche, caminando por una v\u00eda peatonal, escuch\u00f3 a un m\u00fasico callejero tocar <em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=fugRvM6s5fc\" target=\"_blank\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=fugRvM6s5fc\" rel=\"noreferrer noopener\">Dos gardenias<\/a><\/em> con su acorde\u00f3n. Luis estaba encontrando, sin buscarlo, pedacitos de isla en las fr\u00edas calles de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Mas, ser\u00eda la forma de hablar, de gesticular y de mirar de los cordobeses lo que m\u00e1s le record\u00f3 a su tierra. \u201cEl argentino, como nosotros, habla con las manos; se acerca, te toca el hombro y te mira a los ojos cuando te pregunta c\u00f3mo est\u00e1s. Pero tambi\u00e9n hay diferencias: su gestualidad es m\u00e1s pausada, como reflexiva; nosotros somos m\u00e1s explosivos, m\u00e1s r\u00e1pidos en el gesto y en la palabra. El argentino piensa antes de hablar, y lo hace con un tono m\u00e1s melodioso; nosotros soltamos la lengua como quien suelta un cohete. Y la forma de mirar: el cordob\u00e9s te mira con una serenidad que transmite confianza, mientras que el cubano, a veces, te mira con picard\u00eda. En el fondo, somos distintos, pero tenemos una misma esencia: el amor por la conversaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-medium\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"169\" height=\"300\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-8-169x300.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102970\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-8-169x300.png 169w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-8.png 346w\" sizes=\"auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>De sus d\u00edas argentinos, Luis se llevar\u00e1 numerosas ense\u00f1anzas. En espec\u00edfico, hay una imagen que nunca olvidar\u00e1: la del Dr. Fantin colocando una pr\u00f3tesis con precisi\u00f3n milim\u00e9trica, mientras le dec\u00eda al residente: \u201cNo aprietes demasiado, que el hueso tambi\u00e9n necesita respirar\u201d. Esa frase, quiz\u00e1s inocente, le dej\u00f3 una profunda lecci\u00f3n: el hueso no es un material inerte; est\u00e1 vivo. En otra oportunidad, le escuch\u00f3 decir: \u201cLa Medicina no se guarda, se comparte\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, cuando ponga un pie en Cuba, lo primero que har\u00e1 ser\u00e1 compartir los conocimientos adquiridos. Por ejemplo, el uso del clavo endomedular bloqueado, que permite abordar fracturas complejas con menos incisi\u00f3n y mejor consolidaci\u00f3n. Sin embargo, le interesa, incluso m\u00e1s que la t\u00e9cnica, compartir una actitud que conserva desde que era un ni\u00f1o con manchas de tierra en las rodillas y cuya importancia entendi\u00f3 a 6300 kil\u00f3metros del parque donde las ensuciaba: la curiosidad.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-medium\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"169\" height=\"300\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-9-169x300.png\" alt=\"M\u00e9dico de Matanzas en Argentina: El carpintero del cuerpo y la sierra de los para\u00edsos\" class=\"wp-image-102969\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-9-169x300.png 169w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Medico-Matancero-en-Argentina-9.png 346w\" sizes=\"auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>\u201cEn C\u00f3rdoba, vi c\u00f3mo los residentes preguntaban sin verg\u00fcenza alguna; c\u00f3mo discut\u00edan los casos con el especialista, de igual a igual; c\u00f3mo se equivocaban y aprend\u00edan del error. En Cuba, a veces, el miedo a la falta de recursos o a la cr\u00edtica nos coh\u00edbe. Quiero ense\u00f1arles a los m\u00edos que la pregunta es m\u00e1s valiosa que la certeza, y que el mejor instrumento quir\u00fargico es la capacidad de observar y razonar\u201d.<\/p>\n<p>La noche engulle la sierra cordobesa, y el olor del para\u00edso anuncia el comienzo del segundo d\u00eda, porque nunca termina de oscurecer. De fondo, truena el grito de los hinchas. Hoy juega la selecci\u00f3n. Es el \u00faltimo atardecer de Luis en Argentina, as\u00ed que observa bien el panorama, para no olvidarlo nunca. Lo esperan una esposa desvelada, sus padres, los pacientes, separados por un mar que pronto dejar\u00e1 de ser tan ancho, tan fr\u00edo, tan de otros. Luis Ricardo se despide del para\u00edso, del venenito y los alfajores. En solo unas horas, suspirar\u00e1 y con un acento melodioso, pausado, casi en un murmullo, rezar\u00e1: \u201cGracias, Dios, por traerme de vuelta a casa\u201d. <strong><em>(Edici\u00f3n web: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/miguel.marquezdiaz.7\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Miguel M\u00e1rquez D\u00edaz<\/a>)<\/em><\/strong><\/p>\n<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\">\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color\"><em>Lea tambi\u00e9n<\/em><\/h3>\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/giron.cu\/2026\/08\/05\/servicios-oncologicos-estrategias\/\"><em>Servicios oncol\u00f3gicos matanceros implementan estrategias para mantenerse vitales<\/em><\/a><\/h4>\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:25% auto\">\n<figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-1024x683.jpg\" alt=\"Servicios oncol\u00f3gicos matanceros implementan estrategias para mantenerse vitales\" class=\"wp-image-78394 size-full\" srcset=\"https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-300x200.jpg 300w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-768x512.jpg 768w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-720x480.jpg 720w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-600x400.jpg 600w, https:\/\/giron.cu\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cuidados-paliativos-faustino-perez-raul-13-150x100.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\"><\/figure>\n<div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p style=\"font-size:16px\"><a href=\"https:\/\/giron.cu\/author\/ana-cristina\/\"><\/a><em><a href=\"https:\/\/giron.cu\/author\/ana-cristina\/\">Ana Cristina Rodr\u00edguez P\u00e9rez<\/a>\u00a0\u2013 En medio de la compleja situaci\u00f3n que atraviesa el pa\u00eds relacionada con el d\u00e9ficit de combustible, lo que genera extensos cortes el\u00e9ctricos, se han trazado e implementado estrategias que\u2026\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/giron.cu\/2026\/08\/05\/servicios-oncologicos-estrategias\/\">Leer m\u00e1s\u00bb<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\">\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero fue el olor del para\u00edso. No lo supo entonces, pero aquel aroma dulz\u00f3n que lo recib\u00eda proven\u00eda de un \u00e1rbol de frutos t\u00f3xicos, llamados popularmente venenitos. Solo unos &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-570","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=570"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.norma.atenas.inf.cu\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}